Entrevista al Dr. Daniel Hurtado, rockstar científico internacional

Por Constanza Osorio (Ingeniería Biomédica UC)

¿Qué investigan en su laboratorio? ¿Qué preguntas intentan responder? A mi grupo de investigación le puse en algún minuto »Laboratorio de biomecánica y biofísica computacional», y la razón de eso es que nosotros combinamos modelación matemática y simulación computacional para modelar, estudiar y comprender fenómenos fisiológicos y fisiopatológicos. Dentro de eso tratamos de  tomar un enfoque »multiescala», es algo que se está usando mucho hoy en día, para poder modelar y simular computacionalmente el sistema cardíaco. Hacemos esto para la parte »electromecánica», la »electrofisiológica» y para la contracción mecánica del corazón. También aplicamos esto para el sistema respiratorio, donde en particular estudiamos al pulmón porque nos interesa modelar cómo se deforma en respuesta al estrés mecánico y el daño en que resulta. Con el pulmón también estudiamos la parte de intercambio gaseoso y cómo esto en conjunto con la deformación del pulmón se pueden relacionar con medicina y su relación con el sistema cardiovascular en términos de flujos cardiovasculares. Nosotros estudiamos esto mediante imágenes médicas que nos ayudan a poder cuantificar estas variables y transformarlas a resultados matemáticos que podamos usar para entender la base mecánica de las enfermedades que se relacionan con el sistema respiratorio, el cardiovascular y la relación de ambos. Además de la parte de investigación básica relacionada a imágenes biomédicas, estamos desarrollando un monitor respiratorio, algo que está tomando mucha fuerza desde como hace tres años, que es capaz de monitorear a pacientes con traqueotomías. Suena a que usted investiga más bien en el área »ingenieril» ¿Tiene contacto igual con médicos que lo apoyen en su investigación? Yo te diría sí, y ese es un super buen punto. Yo sería incapaz de hacer mi trabajo solo, si yo no tuviera mis colaboradores médicos, o la Facultad de Ciencias Bilógicas, sería muy difícil poder hacer investigación en esta área, porque en el fondo mi entrenamiento es mucho más de ingeniero y de modelación matemática. En el mundo de la biomedicina ya llevo un tiempo… ya llevo siete años, sin embargo, no puedo decir que esta área fue parte de mi entrenamiento formal. Siempre he tenido que llevar mi investigación de la mano con médicos porque ellos conocen los problemas desde un punto de vista clínico. Yo puedo partir con herramientas matemáticas, puedo entender el problema desde alguna perspectiva de lo que es la ingeniería pero siempre tienes que estar siempre tiene que haber un médico o alguien que te pueda ayudar en la parte clínica de tus resultados.

¿Ha sido alguna vez complicada la comunicación con los médicos? Yo te diría que en general no, porque uno también elige sus colaboradores. Alguna vez alguien me dijo: »tú tienes que colaborar científicamente con gente con la cual seas capaz de conversar de la vida en general, con alguien con el que seas capaz de salir a tomarte una copa de vino y pasarla bien…», en el fondo este trabajo es tan exigente, es tan demandante, y a veces frustrante, que si no le incorporas la parte social o si no se transforma en tu pasión, es re difícil aguantarla. En ese disfrutar plenamente están las colaboraciones. Yo he aplicado esto mucho en mi carrera. Cuando conozco a alguien del área, por supuesto me interesa que sea una persona con la que pueda desarrollar una investigación de primer nivel, pero también para mi es importante el poder sentarme a conversar con esta persona de cualquier cosa, ó sea, yo creo que son súper importantes las relaciones humanas y en ese sentido he tenido muy buenos colaboradores. La única dificultad que en verdad he tenido, así súper honesto, es con los cardiólogos. Me ha entrar con ellos, por algún motivo están demasiado ocupados, y no es que sean pesados ni nada pero están tan ocupados que no tienen tiempo para hacer mucha investigación. Igual tuve la suerte de contactarme con un grupo de médicos para pacientes de cuidados intensivos que son muy activos en investigación pero que además son muy simpáticos y buena onda, gente con la que puedes echar la talla y al mismo tiempo ponerte serio y crear una propuesta científica. Con ellos ha sido una colaboración muy fructífera diría yo, desde todo punto de vista, no sólo desde el punto de vista científico, sino muy buenos amigos también.

Entonces es mejor e generar un equilibrio entre los colaboradores, que no sean de las mismas áreas pero si puedan seguir entendiéndose…. Absolutamente, y en ese sentido justo lo que también me ha pasado es que mis colaboradores son generalmente gente que está muy dispuesta a enseñarte. En el fondo en la academia, como la mayoría somos docentes, entendemos que uno siempre va a tener que explicar lo que hace otra persona y va a tener que tratar que esa persona lo entienda, y eso es importante. De hecho, todos estos colaboradores que te he mencionado han tenido que enseñarme todo esto casi desde cero, hablarme de cuidados intensivos, del sistema respiratorio y cómo funciona,  eso ha sido muy entretenido y estoy súper agradecido de todos ellos. Si esto no hubiera ocurrido, probablemente yo no estaría acá, y hubiese sido difícil colaborar con ellos porque jamás hubiera llegado a entender lo que me están planteando.

En ese caso…¿Qué sucede con los estudiantes que tiene la inquietud de comunicarse con otros investigadores o estudiantes de áreas diferentes pero que no tienen ese »puente» que hay entre académicos? Es súper buena esa pregunta. Yo creo que se puede dar, por ejemplo, con el tipo de iniciativas que tienen ustedes. Yo estuve viendo la pagina web y en realmente los felicito porque es una iniciativa completamente de parte de los estudiantes que, si bien ha tenido apoyo de los profesores, pero que ha sido dirigida, liderada y ejecutada por ustedes. Creo que la difusión que hacen ustedes de las diferentes áreas de la biomedicina es muy importante, las charlas, el invitar gente a conversar,  eso es un punto de encuentro que es muy importante, yo encuentro que es una iniciativa muy buena. Ahora,  la otra manera de hacerlo es que tú te acerques a un profesor y ese profesor además colabore con un grupo donde hay gente que viene de los demás lados. Buscar algo interdisciplinario desde el día uno. Con esto me refiero a donde hay un biólogo y en el mismo lugar donde hay un ingeniero eléctrico que hace un dispositivo, y donde hay un matemático que hace un modelo, ese grupo interdisciplinario de laboratorios de investigación no es tan común en Chile, y no era tan común en esta universidad hasta que empezó el IIBM o hasta que se empezó a gestionar diría yo. Por ejemplo, en mi grupo siempre han habido muchos ingenieros estructurales, siempre han habido ingenieros mecánicos, ingenieros eléctricos, pero  ya dos físicos que han sido alumnos míos, de hecho uno de ellos es alumno de doctorado. Todavía no he tenido biólogos trabajando acá pero sería súper interesante. Sí colaboro con otros colegas donde sus otros amigos son, por ejemplo, bioquímicos o kinesiólogos. Creo que meterse a estos grupos de investigación interdisciplinaria es el punto de partida.

Y usted como ingeniero estructural ¿Tuvo usted interés por la biomedicina durante el pregrado o fue creciendo después? ¡Súper buena pregunta! Mira yo a los dieciocho no sabía si estudiar medicina o ingeniería, un clásico entre estudiantes que les va bien en las pruebas de selección. Finalmente me fui por la ingeniería porque tenía muchas facilidades con las matemáticas. Yo creo que durante el pregrado casi no tuve exposición a lo que era ingeniería biomédica, no existía como especialidad entonces era muy difícil meterse y no sé  me hubiese ido por ese lado aunque me lo hubiesen mostrado. Seguí la  ingeniería civil estructural porque creo que combinaba muy bien lo que era la modelación matemática y la simulación computacional de fenómenos físicos. Era un departamento muy fuerte en modelación en computación y a mí me llamaba mucho la atención la física. Trabajé tres años como ingeniero estructural y en esos tres años en verdad me di cuenta que no era lo que realmente quería seguir haciendo el resto de mi vida. Me empezó a llamar mucho la atención la interacción fluido-estructura, y entonces ahí inmediatamente el corazón y me pareció algo súper interesante porque tienes al miocardio que está contrayéndose, y tienes un fluido que es toda la sangre que va entrando y saliendo, entonces entender eso mecánicamente es sumamente interesante. Luego de interesarme por eso decidí estudiar un doctorado y empecé a ver alternativas, mi formación era más bien de ingeniero civil, por lo tanto, busqué lugares que tuvieran más relación con la ingeniería mecánica y mecánica de fluidos. Cuando me metí me di cuenta que la universidad tenía un programa súper fuerte dedicado a la bioingeniería y con mucha modelación matemática. Yo quería trabajar con un profesor experto en modelación matemática que tenía un proyecto muy entretenido de simulación de como se propagaban las ondas de presíon en la cabeza frente a un impacto craneano. Este proyecto me rayó, pensé que era un proyecto interesante donde hay mucha computación y matemática, entonces me decidí a hablar con este profesor para trabajar con él. Lo malo es que al final no pude trabajar en ese proyecto porque a ese profesor se le acabó la plata en ese proyecto y no podía financiarme el doctorado, entonces él me ofreció otro proyecto que no me atraía tanto, era en ciencia de los materiales que implicaba harta modelación matemática igualmente, tomé esa opción pero en realidad fue más una decisión por necesidad que por gusto. Desde ahí siempre me quedó dando vueltas el bichito del otro proyecto, entonces ahí justo antes de terminar el doctorado apareció una posición del departamento estructuras de acá para un ingeniero en biomedicina, buscaban a alguien que hiciera modelación matemática y simulación computacional de sistemas fisiológicos. Ahí les escribí sin pensarlo dos veces, a pesar de que mi formación en biología no era tan buena, y me dijeron que sí pero con la condición de que me formara de todos modos en biología. Comencé a colaborar con una profesora de Standford y comencé a trabajar con ella en temas de biomecánica, ahí aprendí de electrofisiología cardíaca. De hecho sigo colaborando con ella, a veces yo le mando varios alumnos de acá y algunos vienen para acá, ella siempre me acogió y ha sido muy fructífero el trabajo. Siempre me gustó la bioingeniería y creo que fue en el camino que me fui dando cuenta que se podían mezclar los temas de mecánica y matemáticas con la medicina y la fisiología, como no había tanto de eso acá en Chile para poder trabajar me lo traje desde afuera y ahora existe.

¿Qué futuro le ve a la Biomedicina, más allá de nivel Universidad, a nivel país? Yo creo que muy potente, no me acuerdo donde leí esto pero me hizo mucho sentido lo que se mencionaba sobre que el siglo XX había sido el siglo de la electrónica y los computadores, pero que el siglo XXI es el siglo de la bioingeniería como »gran revolución». Ahora como lo veo yo en general, a nivel mundial hay mucho interés y mucha inversión, los inversionistas están metiéndose en este tema porque justamente es muy promisorio. Yo creo que siempre la salud ha sido uno de los grandes problemas desde siempre. Antes el conocimiento en medicina era básico y la gente moría mucho más de lo que se muere ahora, ahora la expectativa de vida humana se ha extendido a la par con el avance de la medicina pero sobretodo, con el de la tecnología. Si bien hay avances increíbles, queda mucho por hacer.