Entrevista al Dr. Enrique Brandan: Cuando la ciencia triunfa

No es fácil ser científico en Chile, todos lo sabemos (al menos los que nos movemos en el área, claro está). Decidir seguir este duro camino no es tarea sencilla tampoco, el primer año de pregrado de una carrera científica es, sin duda, una lucha constante entre aprobar todas las materias y la inseguridad que genera la incertidumbre de nuestro futuro laboral. De algún modo, todos recordamos a un profesor que nos inspiró a seguir a delante en este camino y nos hacía olvidar el prejuicio social y desolador futuro que Chile tiene para ofrecernos. Es por esto que el Dr. Enrique Brandan, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Biológicas, Doctor en Ciencias Biológicas con mención en Biología Celular, accedió a conversar con nosotros y contarnos como ha sido su experiencia en el área científica, ayudándonos en nuestra labor de promover el estudio y desarrollo de las ciencias Biomédicas en nuestro país.

Dr. Enrique Brandan
Dr. Enrique Brandan

¿Qué investigan en su laboratorio?
Esto es como una historia. Lo que estamos investigando ahora es muy distinto que hace 10 años atrás. Hay gente que siempre estudia lo mismo en ciencias. “La enzima tanto, la oxidasa tanto…” y le saben toda la vida y milagros de dicha enzima.  Yo me aburro, cada 4, 5 años le sacamos el jugo a algo, publicamos y cambiamos. Si hoy nos preguntas que hacemos, podemos decir que casi el 80% está enfocado a como poder encontrar aproximaciones experimentales que ayuden a inhibir un fenómeno particular, llamado fibrosis, que es característico de muchas enfermedades crónicas, más de 60 enfermedades, y es la fuente mayor de muertes.
Cuando un órgano no funciona o comienza a funciona mal, el hígado o el riñón cirrótico porque alguien tiene hipertensión asociado a diabetes, las células funcionales, las de hígado y las del riñón, y en nuestro interés, las del músculo empiezan a desaparecer, porque hay una falla genética o porque está asociada a otras cosas como la hepatitis, la cirrosis. Entonces estas células funcionales empiezan a desaparecer y el órgano es invadido por exceso de matriz extracelular, reemplazando las células funcionales, fenómeno que se llama fibrosis. Y eso es la fibrosis, es reemplazo de las células funcionales por tejido conectivo. Entonces, en muchas de estas enfermedades, sobre todo en las musculares, que son las que no interesan a nosotros, son enfermedades genéticas y solucionar un problema de una enfermedad genética en músculo es muy complejo por varias cosas: uno, porque tenemos más de 660 músculos distintos a los que tenemos que llegar con la solución, y estoy hablando de la solución genética. Hablemos de una enfermedad como la distrofia muscular de Duchenne, de la que nosotros estudiamos y ¿Por qué estudiamos ésa? Porque es la que tiene mayor incidencia, la que la llaman una enfermedad rara, pero es un niño entre tres mil que nacen con ella, no es tan rara. Hay muchas enfermedades genéticas que tienen un número de aparición como en un millón, aquí hablamos de uno en tres mil, incluso trabajamos con una agrupación de padres que se llama Duchenne Chile, ósea porque la cosa es grave. En este caso, hay una proteína que no se expresa y se llama distrofina, y si uno quiere solucionar este problema, la solución es que podamos re-expresar la distrofina. Una opción es poder expresarla usando métodos virales, pero es súper complejo, principalmente por dos razones: 1 porque tenemos una cantidad de músculos muy grandes y otro porque la distrofina es la proteína más grande que nosotros hacemos.
La terapia celular creo que es lo único que va a solucionar esto, pero tenemos 660 músculos y el problema de histocompatibilidad, o el rechazo del transplante, nos hizo irnos por otro camino: inhibir la fibrosis… mientras, porque yo creo que la solución definitiva a esto va a llegar, en quince o veinte años más, aunque el problema ahora es que los niños se mueren a los veinte años .
La idea de mirar por fuera a la célula nace de cuando yo iba a los meetings hace 20 años atrás, cuando trabajábamos principalmente en diferenciación celular y matriz extracelular, todos estaban mirando los genes que controlaban el proceso de formación y diferenciación muscular. Pero el año 2002 enviamos un abstract para presentarlo como poster y nos seleccionan para hablar porque lo encontraron novedoso: nosotros decíamos que, sí, los genes son importantes para la diferenciación, pero sin matriz extracelular esto no funciona.
Lo recuerdo súper bien porque Nelson Osses, el estudiante de doctorado que tuvo la suerte de presentarlo en esta FASEB Conference, no volaba una mosca en ese momento y ese paper, que lo publicamos en una revista de impacto mediano-alto donde publican los biólogos celulares americanos en promedio, es mi segundo paper, de 120, y tiene mayor cantidad de citaciones y no porque haya sido publicado en una revista de gran impacto si no porque el concepto fue realmente importante.  Entonces, nosotros sabíamos de matriz extracelular y cuando iba a los meetings donde siempre había como una mañana dedicada a enfermedades, comenzamos a meternos en el tema y caímos en fibrosis cuando nos dimos cuenta que había un montón de matriz extracelular involucrada en el tejido proveniente de diversas distrofias musculares. Hoy día utilizamos distintas aproximaciones para entender cómo se genera la fibrosis y con eso ver cómo evitarla.
Para varias generaciones de primer año de la Facultad de Ciencias Biológicas usted ha sido una especie de referente, también nos gustaría que nos contara como fue su experiencia como estudiante de pregrado en la universidad
Yo estudié en la Chile, estudié Licenciatura en Ciencias mención en Biología. Algo súper atractivo porque era una facultad donde estaban todas las ciencias, Química, Física, Matemáticas y Biología interactuabas con ellos, sabías mucha más Química o Matemáticas de lo que sabes acá. Y muchos años atrás, no vale la pena decir cuántos (se ríe) terminé, hice una tesis y dije “¿Y ahora qué…? ¿Doctorado…?» Tenía muchas dudas, estamos hablando del año 1978, donde había re poco financiamiento para hacer ciencia, siendo muy autocrítico encontraba que mi tesis no era tan buena o lo que hacíamos no era tan potente. Y te voy a decir algo antes, estudiaba biología, tomaba cursos de biología celular, de las plantitas, los bichitos, en esa época había gente que trabajaba con los moluscos, las algas, fisiología… y pasaban los años, yo iba en cuarto año, y nada me gustaba. Todo me gustaba pero no había nada que realmente me excitara, me iba bien pero… hubo un año en que vino un profesor de Estados Unidos, una historia muy divertida porque para el doctorado se repitió exactamente lo mismo: llega el profesor, lo escucho y él hablaba de estructura de membrana, algo súper novedoso porque nadie hablaba de eso en esos años, todo el mundo creía que era la bicapa y nada más. Le pregunté qué posibilidad tenía de irme a trabajar con él a Estados Unidos, ningún problema me respondió él. Yo quería trabajar, quería ver esto… ya me daba cuenta que dedicarse a la ciencia era una decisión de vida. En otras carreras puedes hacer otras cosas, pero en ciencia implica que te tiene que gustar, que te motiva, que te enamoras de la carrera y eso implica sacrificios:  trabajaba sábados, domingos, había sacrificios familiares que uno los ve ahora cuando los cabros son grandes. Pero me gustaba lo que hacía. Bueno, me fui a la Universidad de Vanderbilt en los Estados Unidos y trabajé como un año de técnico, lo típico. Y como al año me di cuenta que tenía mis ideas, tenía una jefa que estaba feliz con mi trabajo porque me decía que lo que hacía perfectamente equivalía a una tesis de doctorado.
Entonces ahí, me convencí que eso es la Biología, el camino, y ahí después volví a Chile a hacer el doctorado porque en la mitad me casé, mi señora es chilena y ella estaba terminando su carrera y me dijo yo te acompaño 1 año gallo, pero tengo que volver hacer mi practica y me quiero dedicar a lo que yo estudié, con toda la razón yo accedí. Después volvimos acá, tuvimos niños y después volvimos a salir después del doctorado… Pero eso fue si me preguntas por el pregrado, fue súper choro pero yo no vi la luz hasta estaba como cuarto año donde ya estaba preocupado. Yo creo que había algo que sabía que no me gustaba que eran las plantitas pero para ser justos yo hice un curso de bioquímica que lo daba Hermann Niemeyer, Premio Nacional de Ciencias Naturales en Chile, varios profesores actuales de la UC éramos compañeros en la Facultad de Ciencias de la Chile y tomamos ese curso en esos años, Mauricio Boric, Pilar Carvallo, Fabián Jaksic, el Dr. Ojeda, éramos 7 alumnos, entraban 20 a estudiar biología y muchos se iban, era fantástico. El equipo docente del curso de Bioquímica eran 11, de manera que había más profesores que alumnos aprendí “n” y me encantó. Y Hermann Niemeyer me ofreció irme a su laboratorio pero no era lo que me gustaba, imagínate un Premio Nacional quien te invita dices tú, pero no me gustaba y me fui hasta que encontré algo y yo creo que eso fue importante.
Me siento muy identificada con su cuarto año donde a uno le gusta todo pero a la vez nada, y estoy muy segura que no soy la única…
Ocurre y pasa mucho. De repente a uno se le prende la ampolleta. Pero fíjate yo igual tenía dudas…  ósea yo terminé la licenciatura y podría haber entrado al tiro al doctorado, yo sabía que el doctorado lo iba hacer en la Católica.
En esa época acá tenían una carrera que era Bachillerato en Biología que no eran solo tres años. Uno no sabía que era eso, la gente elegía la U de Chile. Yo diría si uno compara año a año y si volviéramos a los años setenta la Chile era mucho mejor en pregrado, mucho mejor que la Católica. Le tengo mucho cariño a la Chile… Ahora andan por ahí digo yo.
Es entretenido esto, nos intentamos proyectar un poco con qué hacer con nuestra vida mirando la de los profesores porque igual es frustrante no tener claro que hacer después…
Yo creo aquí hay falencias, de pronto fallamos nosotros al no trasmitirle lo suficiente. A lo mejor les entregamos conocimientos pero no les contamos la experiencia, que a lo mejor puede ser una falla en la motivación. En el  departamento nosotros queremos involucarnos mas en la docencia de pregrado, estamos generando un par de cursos OPR, están llegando varios profesores jóvenes con gran proyección yo soy Director de Departamento de Biología Celular y de aquí a 10 años más probablemente este va a ser lejos, lejos el mejor departamento en Chile en Biología Celular y Molecular enfocado a la Biomedicina.
Nuestra idea de difundir la ciencia es trasmitir la experiencia de los mismos profesores que es súper importante para finalmente decidir qué camino tomar o si el camino que estamos tomando es el correcto
Ahora… lo correcto, yo no sé si lo que yo hice fue lo correcto… esto es como la evolución, no tiene finalidad. Ósea yo creo haber estado en los momentos precisos y en los lugares precisos, pero a lo mejor podía haberse dado otra cosa donde igual podría haber sido exitoso o no, yo no creo haya un solo camino, hay varios, pero lo que sí tienes que tener,  yo siempre lo digo y le digo a los postdoctorados y alumnos de doctorado cuando cuando ya deciden lo que quieren hacer: »si tú no te lavantai con ganas a trabajar, bueno un día o dos donde uno no tiene ganas a todos nos pasa,  pero si no te da gusto lo que estás haciendo, estai mal estai mal mal mal… perdiendo el tiempo». Es una decisión para siempre.
A veces uno tiene la presión cuando ves que te empieza a ir mal y crees que no sirves para esto … tal vez conocer la experiencia de nuestros mismos profesores ayudará a que no haya tanta deserción entre los alumnos
Mira yo siempre digo lo mismo en esto porque le he dado vueltas: ésta no es una carrera para genios, es una carrera como cualquier otra. A mi me costaba química orgánica y tuve que estudiar harto, lo debo haber aprobado con un 4,0 y fue mi curso más bajo. Siempre va a haber un ramito que te va a costar algo pero no tienes por qué ser un genio, tienes que ser una persona súper constante, ésa es clave. De repente uno se puede echar un ramo por algo, está la posibilidad de que repitan los ramos porque si fuera grave echarse un ramo los echarían de la universidad. Hay gallos que son muy brillantes, muy brillantes, que por lo general, no les va muy bien porque se aburren muy rápido, los gallos cuando son muy inteligentes dicen “ya caché… ahora otra cosa». Esto es lo que cuenta uno esto fue lo que me paso a mi hay gente que entra super clara. Yo conozco alguien aquí alguien muy cercano que es premio Nacional de Ciencias que es Nibaldo Inestroza. A Nibaldo le conozco muy bien su vida académica, hice la tesis del doctorado con él, es 4 años mayor… ósea que yo tuve un tutor muy joven para un doctorado y él entró a estudiar medicina y en tercer año él dijo: “no… a mí me gusta esto y me gusta la neurobiología”. En tercer año se vino aquí a la Católica a estudiar Biología como que él vio la luz antes o quizás aún no la ha visto (se ríe).
Mi experiencia en ciencias me ha generado una satisfacción súper grande. Cuando nos metimos en este cuento de la Fibrosis hubo personas que dijeron que es un conocimiento más bien aplicado y eso nos distinguía. Si me preguntas 15 años atrás, yo era súper purista… »saber por saber». Pero hoy, en Portugal 49, donde juramos que nos conocen pero no nos conoce nadie, gracias a una tesis de doctorado hecha aquí ya se está probando un extracto vegetal que tiene un inhibidor de fibrosis, esto lo hace una empresa norteamericana, y se está probando en humanos. También encontramos un extracto natural que viene de una planta asiática que ayuda con la inflamación causada por el sistema inmune producto de todo este daño.
Con esto nos pasó algo muy interesante, empezamos a negociar con una empresa. Hablamos con un inversionista y le conté de nuestro resultado en el modelo animal de distrofia muscular, espectacular, que recuperaba una fuerza tremenda sólo inhibiendo la fibrosis. Luego de eso, nos juntamos en el Hyatt en un restaurante, yo iba con mucha esperanza, y me dice “tu producto…mmm…no”, le pregunté por qué y me dijo “es muy barato, no es negocio para las empresas farmacéuticas”, fue muy frustrante.
Después fui a dar una charla a Punta Arenas, ahí se está construyendo un Centro de excelencia en Biomedicina con la Universidad de Magallanes, el CEBIMA, cuando terminó se me acercó una persona con mucho dolor porque tiene un hijo con distrofia muscular de Duchenne. Y me preguntó que era el extracto, como había que dárselo, etc… Yo le dije, conste que no soy médico, que era un extracto natural que se me puede comprar sin receta en Amazon (se ríe). Y se lo comenzó a dar a Martín. Cuatro meses después me escribe y me cuenta que está bien, camina bien, corre. Le contó al médico, se comenzó a saber, salió en un diario de Punta Arenas, me hicieron una entrevista, y después de eso se acercó la asociación de Duchenne Chile, trabajamos con ellos, les contamos lo que hacemos y muchos niños están tomando esto, mejorándoles la calidad de vida. Esto han sido los últimos años de carrera científica, devolverle a la comunidad los años de trabajo, ha sido muy gratificante.
¿Profe y usted qué hace en su tiempo libre?
Hace quince años atrás me hice ciclista, la primera bici que tuve fue estas Oxford que te daban cuando te suscribías a La Tercera y pesaba como veinte kilos (se ríe), iba a Farellones. Ahora tengo una bici fija frente al Netflix (se ríe), me gusta ver películas. El fútbol me gusta mucho, mi hija, la que está en Chile, me acompaña al estadio. También me gusta leer, estos últimos años me ha gustado leer libros policiales de escritores escandinavos, hay una corriente muy fuerte de escritores noruegos, suecos, escandinavos, qué se yo… Tengo una casa en la playa, otro hobbie, me gusta trabajar en esa casa. Por muchos años vivimos en la Comunidad Ecológica en Peñalolén, era como un sitio con un jardín enorme, a mi señora le gusta mucho la jardinería, y ahora en la playa, después nos fuimos a vivir a un departamento, me dedico a construir cosas, cada año invento algo aunque quede medio chueco (se ríe)… Creo que en mi otra vida fui un ingeniero o arquitecto o algo así.]]>