Nuevos marcadores para la detección temprana de la enfermedad de Alzheimer

Por Javier Silva (Ingeniería UC)


El descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming en 1928 evidentemente marcó un antes y un después en el tratamiento de diversas enfermedades infecciosas. En los últimos 100 años, la expectativa de vida humana ha incrementado en casi 40 años, a la vez que las muertes por agentes patógenos constituyen un porcentaje cada vez menor. No obstante, los nuevos estilos de vida contemporáneos y el hecho de una población que alcanza edades cada vez mayores, han dado paso a un nuevo paradigma clínico. Actualmente, las principales causas de muerte corresponden a patologías crónicas no transmisibles, asociadas a los dos factores antes mencionados (estilo de vida y envejecimiento): obesidad, diabetes, hipertensión, infartos, enfermedades neurodegenerativas, etc.
 
Dentro de las enfermedades neurodegenerativas, probablemente las más conocidas corresponden a la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer (EA). Esta última supone entre un 50% y 70% de los casos de demencia [1], caracterizada por una pérdida de volumen cerebral, bajos niveles de neurotransmisores y formación de depósitos proteicos (placas amiloides). El síntoma más conocido de la enfermedad de Alzheimer corresponde a la pérdida de memoria, cuyo progresivo deterioro incapacita parcial o totalmente a los pacientes afectados. Esta incapacidad de llevar una vida autónoma también afecta a los círculos cercanos del paciente, los cuales se ven comprometidos emocional y económicamente ante esta situación clínica.

Esquema explicativo. Fuente: Alchimiaweb.
Esquema explicativo de la EA. Fuente: Alchimiaweb.

En la actualidad, no se cuenta con tratamientos eficaces contra esta patología, de modo que la acción médica se limita solo al tratamiento de los síntomas y a la detección precoz de la enfermedad. Las principales herramientas de diagnóstico corresponden a pruebas neuropsicológicas, exámenes de sangre, imágenes de resonancia magnética (RMI) y detección de proteínas beta amiloides y/o proteínas tau en el líquido cefalorraquídeo. No obstante, dichas herramientas no aseguran una detección efectiva (la mayoría se utilizan como diagnóstico diferencial para otras demencias) ni temprana, de modo que se está en una búsqueda constante de nuevos marcadores para el diagnóstico de esta patología. Aparentemente, España ha centrado su interés en esta problemática, llevando a cabo dos investigaciones que describen nuevos tipos de marcadores biológicos para la enfermedad de Alzheimer.

La primera de estas investigaciones se encuentra liderada por un grupo de científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona. El procedimiento consistió en el análisis de muestras de dos cerebros de pacientes afectados con la enfermedad, en los cuales se hallaron dímeros de proteínas beta amiloides [2]. Estos dímeros mostraron estar unidos de forma covalente, imposibles de separar cuando son extraídos del cerebro [3]. De esta manera, las moléculas antes mencionadas han sido consideradas potenciales biomarcadores debido a dos motivos: por un lado, son moléculas estables (no se degradan durante la manipulación) cuya concentración puede medirse sin problemas; por otro lado, la investigación molecular de la enfermedad de Alzheimer ya ha observado una correlación entre la concentración de los dímeros beta-amiloides y la aparición de la enfermedad [3].

La segunda investigación es liderada por el Centro Nacional Japonés de Geriatría y Gerontología, con la colaboración de la Universidad Politécnica de Madrid. En este caso, se estudió la actividad cerebral de 28 pacientes con deterioro leve y 38 pacientes control, bajo situación de reposo [5]. A su vez, los grupos fueron separados de acuerdo a la presencia de anomalías neurológicas en (+) y (-), mediante análisis por RMI y tomografía por emisión de positrones (PET). Una vez clasificados, los cuatro grupos fueron sometidos a magnetoencefalografía. Por un lado, los pacientes con anomalías (+) presentaron una mayor actividad oscilatoria cerebral de alta frecuencia en la región frontal del cerebro, en comparación con los pacientes sin anomalías (-) [6]. Por otro lado, los pacientes con deterioro leve presentaron una mayor actividad oscilatoria de baja frecuencia, en comparación con los pacientes sanos. Los resultados obtenidos presentaron correlación con otros marcadores comunes, como la reducción de la corteza etorrinal y la baja actividad metabólica en el precúneo [7]. De este modo, las actividades oscilatorias de alta frecuencia constituyen un marcador temprano de la afección, mientras que las actividades a baja frecuencia corresponden a un marcador de progresión de la enfermedad.

Evidentemente, los resultados obtenidos de estas investigaciones solo corresponden a potenciales marcadores para la identificación de la patología. No obstante, dado el actual estado del arte, una detección temprana de la afección permite abordar dos puntos importantes. Por un lado, posibilita realizar un tratamiento efectivo, destinado a retardar el conjunto de síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Por otro lado, ofrece al paciente la posibilidad de hacer más llevadero el transcurso de su enfermedad, generando impactos positivos en la persona misma y en sus círculos cercanos. Recordando las palabras del italiano Augusto Morri: “Si puedes curar, cura. Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela”.

Referencias
[1] Garcés, M. (2016). Estudio sobre las enfermedades neurodegenerativas en España y su impacto económico y social. Universidad Complutense y Estudio Neuroalianza, Madrid.
[2] Infosalus. (17 de abril de 2018). Identifican la unión de dos proteínas como biomarcador del Alzheimer. Recuperado de: http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-identifican-union-dos-proteinas-biomarcador-alzheimer-20180417174519.html
[3] Vazquez de la Torre, A., Gay, M., Vilaprinyó-Pascual, S., Mazzucato, R., Serra-Batiste, M., Vilaseca, M., & Carulla, N. (2018). Direct evidence of the presence of cross-linked Aβ dimers in the brains of Alzheimer’s disease patients. Analytical chemistry.
[4] IRB Barcelona. (17 de abril de 2018). Demuestran la presencia de dímeros estables de beta-amiloide en cerebros de enfermos de Alzheimer. Recuperado de: https://www.irbbarcelona.org/es/news/demuestran-la-presencia-de-dimeros-estables-de-beta-amiloide-en-cerebros-de-enfermos-de-0
[5] Infosalus. (4 de abril de 2018). Describen nuevos biomarcadores que abren la puerta a la detección temprana del Alzheimer. Recuperado de: http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-describen-nuevos-biomarcadores-abren-puerta-deteccion-temprana-alzheimer-20180404145910.html
[6] ConSalud. (9 de abril de 2018). Hallan nuevos biomarcadores para diagnosticar la enfermedad de Alzhéimer. Recuperado de: https://www.consalud.es/pacientes/hallan-nuevos-biomarcadores-para-diagnosticar-la-enfermedad-de-alzheimer_49157_102.html
[7] López, M. E., Bruna, R., Aurtenetxe, S., Pineda-Pardo, J. Á., Marcos, A., Arrazola, J., … & Maestú, F. (2014). Alpha-band hypersynchronization in progressive mild cognitive impairment: a magnetoencephalography study. Journal of Neuroscience, 34(44), 14551-14559.]]>